lunes, 21 de noviembre de 2022

EL VIOLINISTA


 Esta historia es sobre un hombre que reflejaba en su forma de vestir la derrota, y en su forma de actuar la mediocridad total.

Ocurrió en París, en una calle céntrica aunque secundaria. Este hombre, sucio, maloliente, tocaba un viejo violín.

Frente a él y sobre el suelo estaba su boina, con la esperanza de que los transeúntes se apiadaran de su condición y le arrojaran algunas monedas para llevar a casa.

El pobre hombre trataba de sacar una melodía, pero era del todo imposible identificarla debido a lo desafinado del instrumento, y a la forma displicente y aburrida con que tocaba ese violín.

Un famoso concertista, que junto con su esposa y unos amigos salía de un teatro cercano, pasó frente al mendigo musical.

Todos arrugaron la cara al oír aquellos sonidos tan discordantes. Y no pudieron menos que reír de buena gana.

La esposa le pidió, al concertista, que tocara algo. El hombre echó una mirada a las pocas monedas en el interior de la boina del mendigo, y decidió hacer algo.

Le solicitó el violín. Y el mendigo musical se lo prestó con cierto recelo.

Lo primero que hizo el concertista fue afinar sus cuerdas.

Y entonces, vigorosamente y con gran maestría arrancó una melodía fascinante del viejo instrumento. Los amigos comenzaron a aplaudir y los transeúntes comenzaron a arremolinarse para ver el improvisado espectáculo.

Al escuchar la música, la gente de la cercana calle principal acudió también y pronto había una pequeña multitud escuchando arrobada el extraño concierto.

La boina se llenó no solamente de monedas, sino de muchos billetes de todas las denominaciones. Mientras el maestro sacaba una melodía tras otra, con tanta alegría.

El mendigo musical estaba aún más feliz de ver lo que ocurría y no cesaba de dar saltos de contento y repetir orgulloso a todos: "¡¡Ese es mi violín!! ¡¡Ese es mi violín!!". Lo cual, por supuesto, era rigurosamente cierto.

La vida nos da a todos "un violín". Son nuestros conocimientos, nuestras
habilidades y nuestras actitudes. Y tenemos libertad absoluta de tocar "ese violín" como nos plazca.

Se nos ha dicho que Dios nos concede libre albedrío, es decir, la facultad de decidir lo que haremos de nuestra vida. Y esto, claro, es tanto un maravilloso derecho, como una formidable responsabilidad.

Algunos, por pereza, ni siquiera afinan ese violín. No perciben que en el mundo actual hay que prepararse, aprender, desarrollar habilidades y mejorar constantemente actitudes si hemos de ejecutar un buen concierto.

Pretenden una boina llena de dinero, y lo que entregan es una discordante melodía que no gusta a nadie.

Esa es la gente que hace su trabajo de la forma: "hay se va...", Que piensa en términos de "me vale...", y que cree que la humanidad tiene la obligación de retribuirle su pésima ejecución, cubriendo sus necesidades.

Es la gente que piensa solamente en sus derechos, pero no siente ninguna obligación de ganárselos.

La verdad, por dura que pueda parecernos, es otra.

Tú y yo, y cualquier otra persona, tenemos que aprender tarde o temprano, que los mejores lugares son para aquellos que no solamente afinan bien ese violín, sino que aprenden con el tiempo también a tocarlo con maestría.

Por eso debemos de estar dispuestos a hacer bien nuestro trabajo diario, sea cual sea. Y aspirar siempre a prepararnos para ser capaces de realizar otras cosas que nos gustarían. La historia está llena de ejemplos de gente que aún con dificultades iniciales llegó a ser un concertista con ese violín que es la vida. Y también, por desgracia, registra los casos de muchos otros, que teniendo grandes oportunidades, decidieron con ese violín, ser mendigos musicales.

La verdad es que Dios nos concedió "libre albedrío". Tú puedes hacer algo grande de tu vida, o hacer de ella una porquería. Esa es su decisión personal.

LO NEGATIVO: Negarnos a afinar bien nuestro violín de la vida. Y quejarnos de que la gente no disfrute la melodía que sacamos de él.

LO POSITIVO: Comprender que, nos guste o no, solamente prosperaremos si afinamos bien ese violín, y aprendemos a sacar de él las mejores melodías.

¡SACA AL LÍDER QUE LLEVAS DENTRO, PORQUE TU ERES EL MEJOR!





sábado, 19 de noviembre de 2022

MAESTRO EN EL INFIERNO



Murió un Profesor y se fue a las puertas del Cielo.

Sabido es que los Maestros por su ser y hacer siempre van al cielo.

San Pedro buscó en su archivo, pero últimamente andaba un poco desorganizado y no lo encontró en el montón de papeles, así que le dijo:

"Lo lamento, no estás en listas...'.

De modo que el Profesor se fue a la puerta del infierno, rápidamente le dieron albergue y alojamiento.

Poco tiempo pasó y el Profe se cansó de padecer las miserias del infierno, así que se puso a diseñar un PROYECTO ANUAL DE TRABAJO, organizó un Órgano Colegiado, una ASOCIACIÓN DE PADRES DE FAMILIA, el COMITÉ ESCOLAR DE PARTICIPACIÓN SOCIAL y manos a la obra: a realizar mejoras.

Con el paso del tiempo, ya tenían Certificaciones en varias áreas: infierno libre de humo, Infierno saludable, Infierno libre de obesidad; instalaciones con aire acondicionado, inodoros automáticos, escaleras eléctricas, centro de cómputo, techado en el patio, recuperación de cuotas atrasadas, círculos de lectura, foros, congresos, grupos de alfabetización, TODO tipo de becas, festivales, etc., etc., etc., etc.

Estaba inscrito en algunos Programas: el Programa Infierno de Calidad, Programa Infierno Seguro, Programa infernal de lectura, Programa de Inglés, En PARIICH (PROGRAMA PARA ABATIR EL REZAGO INFERNAL Y CHAMUCAL), en la Instancia Infernal de Formación Continua y Superación Chamuca-Profesional, Uso de las TICS, Infierno Integrador, Infierno siempre abierto y el Infierno permanente, Infierno y salud, Y dio seguimiento en su consejo técnico a problemas y necesidades de los diablos grandes y pequeños a través de focalizarlos.

Se sometieron a varias evaluaciones y concursos: haciendo énfasis en Carrera Endiablada, Escalafón, promociones, pruebas enlace, ISO, reuniones de rendición de cuentas al cielo, tierra, limbo, purgatorio.

 

Y así aquel Profe se convirtió en la adquisición más rentable en millones de años para el infierno...

Un día Dios llamó al Diablo por teléfono y con tono de sospecha le preguntó:

"¿Y que..... cómo están por allá en el infierno?'

  ¡¡Estamos a toda madre!! contestó el diablo....

 Estamos certificados como libres de humo, ya tenemos aire acondicionado, inodoros con drenaje mediante sensor infrarrojo, escaleras eléctricas con control automático de carga, equipos electrónicos para controlar el ahorro de energía, Internet inalámbrico activado por energía calorífica, festivales de reciclaje y desfiles de moda verde, etc. ¡¡¡Hasta recuperé cuotas atrasadas!!!

Apunta por favor mi dirección de email: eldiablofeliz@infierno.com... por si algo se te ofrece.

 Dios preguntó entonces

 ¿Qué acaso TIENEN un Maestro allí?

 El diablo contestó.....  ......... .... síii!!!

 Y DIOS DIJO:

 ¡Esto es un ENORME y GARRAFAL error! nunca debió haber llegado ahí un Maestro!

 Los Profesores siempre van al cielo, eso está escrito y resuelto para todos los casos.

 ¡Me lo mandas inmediatamente!

 ¡Ni loco! Dijo el diablo...... .... 

Me gusta tener un Maestro de planta en esta organización. .. Y me voy a quedar con él eternamente.

"Mándamelo o...... ¡¡TE DEMANDARÉ!!...'

 Y el Diablo, con la vista nublada por la tremenda carcajada que soltó, le contestó a Dios: "¿Ah Sí?? ...y por curiosidad...?

 ¡¡¡¿DE DÓNDE VAS A SACAR UN ABOGADO?' si todos están aquí!!!"

Moraleja...

 HAY QUE ENTENDER A LOS PROFES; AMARLOS, BENDECIRLOS Y DARLE GRACIAS A DIOS POR HABERLOS CREADO!!

 Un Maestro no ve el mundo, lo transforma.

 No es que se crea un CHIN..., ES QUE LO ES!!!

¡Y QUE DIOS BENDIGA PLENAMENTE A QUIEN ESCRIBIÓ ESTO, YA QUE SOLO UNA MENTE ILUMINADA POR DIOS PUDO HABERLO HECHO !!!

 UN MAESTRO... DE SEGURO ...

Ladrones Santos

 

Cuenta una historia del Baal Shem Tov que, en una oportunidad, llegó una joven viuda pidiendo que le ayudara. "Hace poco perdí a mi esposo. Ahora mi pequeño hijo, mi único hijito, está gravemente enfermo. Los médicos han perdido la esperanza de salvarlo. Por favor, le pido que haga algo para salvar a mi hijo."

El Baal Shem Tov, cuyo corazón estaba siempre dispuesto a ayudar, especialmente a los necesitados y oprimidos, la tranquilizó y le pidió que volviera a su casa, a la vez que le aseguraba que su hijo iba a mejorar. Procedió a reunir a diez de sus ocultos santos, para rezar por la salud del niño y su inmediata curación.

Pero fue en vano. A pesar de todos los esfuerzos que hicieron por tratar de abrir sus almas y, a su vez correr el cerrojo de las puertas del cielo, tuvieron que aceptar con tristeza que no lo pudieron lograr. El Baal Shem Tov intuyó que el decreto había sido sellado en el cielo y que las oraciones de los santos no podían hacer revertir la decisión.

Pero, el Baal Shem Tov no era persona que se rindiera fácilmente. Se le ocurrió una idea. Pidió que le prepararan un carro y los caballos para ir al bosque. Le indicó al conductor que se dirigiera a un lugar determinado. El conductor quedó muy sorprendido, ya que era un área que todos evitaban porque era un sitio peligroso, donde acechaban los ladrones.

Llegaron al paraje elegido. El conductor detuvo el carro, el Baal Shem Tov se bajó y, para disgusto del conductor, en pocos minutos se vio rodeado por varios ladrones. Cuando el jefe de la banda de ladrones vio que era el Baal Shem Tov, bajó su arma y asombrado preguntó: "¿qué hace usted aquí, en el medio del bosque?"

El Baal Shem Tov le respondió: "preste atención. Tengo que hablar con usted. Necesito su ayuda." Todos los presentes se preguntaron cuál era la ayuda que el Baal Shem Tov precisaba de unos despreciables ladrones. El Baal Shem Tov siguió explicándole al jefe de la banda: "Necesito que reúna a diez de sus ladrones y me acompañen a rezar por un niño enfermo." El jefe de la banda no terminó de entender el pedido, pero como el que hablaba era el Baal Shem Tov, accedió. Reunió un minián con sus secuaces y se dispusieron a rezar con el Baal Shem Tov.

Milagrosamente el niño se recuperó. Más tarde, los asombrados alumnos le preguntaron al Baal Shem Tov acerca de cómo había sido capaz de lograr más con diez ladrones que lo que había conseguido con diez Tzadikim. "Es muy sencillo, respondió. Al ver que todas las puertas del cielo estaban cerradas con llave, necesitaba a alguien que pudiera ingresar a pesar de ello."

Esto no quiere decir que se absuelva el acto de robar o cualquier otro delito. Nos enseña que, cuando una persona ha cometido una transgresión, no solo tiene el poder de corregir su conducta, sino que sus propios crímenes pueden enseñarle y enseñarnos nuevos caminos para "ingresar por la fuerza" y alcanzar cimas a las que las personas honestas nunca van a llegar.

Y esta es la redención máxima de las malas acciones que pudimos haber cometido en el pasado y también la expresión máxima de la Imagen Divina que hay en cada ser humano: el poder y la capacidad para transformar nuestros pasados. Y utilizar esta recién descubierta sabiduría y los métodos provenientes de fuentes ilícitas para abrir caminos de santidad sin precedente.

 

LA LUNA DE DURANGO

 

Dicen que la luna, es igual en todas partes, pero en mi tierra la luna es otra luna.
Mi pueblo es una flor, siempre brotando, es pájaro en verano, vino compartido y derramado; es tal vez una canción, de madrugada, en una esquina por las puertas y canteras rebotando. Es savia fresca, de flores de amapola, olor de sabinos centenarios. Es un judas tronando en un domingo de gloria entre risas ciertas de un miedo enterrado. Es cabalgar de fantasmas en los caserones viejos, y en los nuevos…  nuevas penas que cabalgarán mañana. Es una paloma real sobre una tlazolera; es una cara morena con grandes ojos cafés; es alegría, es color, es grito de una canción… Es tristeza, es soledad, es cobardía, es dolor.
Es pasión de luna llena tentación de manzana. Dicen que la luna es igual en todas partes, pero en mi tierra [Durango] La luna es ¡Otra luna!

La leyenda de Sac-Nicté y Canek último

Sac-Nicté, que significa Blanca Flor, nació en la orgullosa ciudad de Mayapán, cuando la paz unía como hermanas a las tres grandes ciudades de la tierra del Mayab: Mayapán, Uxmal y Chichén Itzá, altar de la sabiduría. No había ejércitos, porque sus reyes habían hecho el pacto de vivir como hermanos.

 

El príncipe Canek que significa Serpiente Negra, era valeroso y tenaz de corazón. Cuando tuvo 21 años fue levantado a rey de la ciudad de Chichén Itzá. En aquel mismo día vio el rey Canek a la princesa Sac-Nicté y aquella noche ya no durmió. Solo pensaba en aquella hermosa mujer.

 

Tenía la princesa Sac-Nicté 15 años cuando vio al príncipe Canek que se sentaba en el trono de Itzá. Su corazón al verlo palpitaba cada vez más rápido. Sac-Nicté había sido destinada por su padre, el poderoso rey de Mayapán, para el joven Ulil, príncipe heredero del reino de Uxmal.

 

Vinieron mensajeros de Mayapán ante el joven rey de Chichén Itzá y le dijeron “Nuestro rey convida a su amigo y aliado para la fiesta de las bodas de su hija.” Respondió el rey Canek con los ojos encendidos: “Decid a vuestro señor que estaré presente”. Vinieron mensajeros de Uxmal ante el rey Canek y le dijeron: ”Nuestro príncipe Ulil pide al gran rey de los Itzaes que vaya a sentarse a la mesa de sus bodas con la princesa Sac-Nicté.” Solo respondió ahí estaré. Vino un enanillo oscuro y viejo y le dijo al oído: La Flor Blanca está esperándote entre las hojas verdes, ¿vas a dejar que vaya otro a arrancarla? Y se fue el enanillo, por el aire o por debajo de la tierra. Nadie lo vio más que el rey y nadie lo supo.

 

Toda la ciudad estaba adornada de cintas, de plumas de faisán, de plantas y de arcos pintados de colores brillantes. Todos danzaban y estaban alegres. Era ya el día tercero y la luna era grande y redonda como el sol. Era el día bueno para la boda. De todos los reinos, de cerca y de lejos, habían llegado a Uxmal reyes e hijos de reyes. Llegaron embajadores con ricos presentes, menos el rey Canek de Chichén Itzá. Ya no esperaban los que no sabían. Vestida está de colores puros y adornados de flores la princesa Blanca Flor, frente al altar.

 

Pero, el rey Canek llegó a la hora en que había de llegar. Saltó de pronto en medio de Uxmal, con sesenta de sus guerreros principales y subió al altar donde ardía el incienso y cantaban los sacerdotes. Llegó vestido de guerra y con el signo de Itzá sobre el pecho ¡Itzalán! ¡Itzalán! gritaron como en el campo de combate. Nadie se levantó contra ellos. Todo sucedió en un momento. Entró el rey Canek como el viento encendido y arrebató a la princesa en sus brazos delante de todos. Cuando quisieron verlo ya no estaba allí. Como un relámpago. Sonaron los címbalos y gritó el príncipe Ulil para convocar a sus guerreros. Se afilan las armas, se levantan los estandartes de guerra. ¡Uxmal y Mayapán se juntan contra el Itzá!

He aquí como los Itzaes dejaron sus casas y sus templos de Chichén y abandonaron la bella ciudad. Todos se fueron llorando. Una noche, con la luz de los luceros, se fueron en fila, para salvar las estatuas de los dioses y la vida del rey y de la princesa, Delante de los hijos de Itzá iba el rey Canek, caminando por senderos abiertos en medio de los montes. Iba envuelto en un manto blanco y sin corona de plumas en la frente. A su lado iba la princesa Sac-Nicté. Ella levantaba la mano y señalaba el camino y todos iban detrás. Un día llegaron a un lugar tranquilo y verde, junto a una laguna quieta, lejos de todas las ciudades y allí pusieron el asiento del reinado y edificaron las casas sencillas de la paz.

 

Se salvaron así los Itzaes, y el último rey de Chichén del castigo. Enfurecidos los ejércitos de Uxmal y Mayapán solo encontraron los ecos en los palacios y en los templos vacíos. La ira puso entonces el fuego del incendio en la hermosa ciudad y Chichén Itzá quedó sola y muerta como está hoy, abandonada desde aquel tiempo antiguo.

 

EL AHIJADO DE LA MUERTE

 

EL AHIJADO DE LA MUERTE

Cuento popular alemán recogido por los Hermanos Grimm

Un pobre hombre tenía doce hijos y necesitaba trabajar día y noche para poder darles pan. Cuando el decimotercero vino al mundo, no supo encontrar solución a su necesidad, corrió a la carretera y quiso pedirle al primero que encontrase que fuera su compadre. Al primero que encontró fue a Dios. Él sabía lo que angustiaba al hombre y le dijo:

-Pobre hombre, me das pena. Yo seré el padrino, cuidaré de él y lo haré feliz en la tierra.

-El hombre dijo: -¿Quién eres tú?

-Yo soy Dios.

-Pues no te quiero como compadre -dijo el hombre-. Tú das a los ricos y dejas que los pobres pasen hambre.

Esto lo dijo el hombre porque ignoraba lo sabiamente que Dios reparte la pobreza y la riqueza. Por tanto, se alejó del Señor y prosiguió su camino. Entonces, se le acercó el diablo y dijo:

¿Qué buscas? Si me quieres de padrino de tu hijo, le daré oro en abundancia y todos los placeres del mundo.

El hombre preguntó: -¿Quién eres tú?

-Yo soy el demonio.

-Entonces no te quiero por compadre -dijo el hombre-. Tú engañas y corrompes a los hombres.

Siguió andando, y en esto llegó la enjuta muerte que avanzó hasta él y dijo:

-¿Me quieres de comadre?

El hombre dijo: -¿Quién eres tú?

-Yo soy la Muerte, que hace a todos igual.

-Tú eres la persona indicada: te llevas tanto a los ricos como a los pobres sin hacer diferencias; tú debes ser mi comadre.

La Muerte respondió:

-Yo haré a tu hijo rico y famoso, pues a aquel que me toma como amiga no le faltará nada.

El hombre dijo: -El próximo domingo es el bautizo, así que procura llegar a tiempo.

La Muerte apareció como había prometido, y fue una buena madrina. Cuando el muchacho creció, se le apareció y le hizo ir con él. Lo llevó al bosque, le enseñó una hierba que allí crecía y dijo:

-Ahora recibirás tu regalo de ahijado. Yo te haré un médico famoso. Cuando te llamen a ver un enfermo, yo estaré allí cada vez; si estoy a la cabeza del enfermo, puedes hablar con audacia y decir que quieres curarlo, le das esta hierba y él sanará. Pero si estoy a los pies del enfermo, entonces me pertenece y tienes que decir que toda ayuda es inútil y que no lo puede salvar ningún médico en el mundo.

No transcurrió demasiado tiempo para que el joven se convirtiera en el médico más famoso del mundo. “No le hace falta más que ver al enfermo y ya sabe cómo está la cosa, si sanará o morirá”, se decía de él. Y de todos los lugares llegaba gente, le llevaban enfermos y le daban tanto oro que pronto fue un hombre rico. Entonces sucedió que el rey enfermó. El médico fue avisado para decir si era posible la curación. Cuando llegó junto a la cama, la muerte estaba a los pies, y para el enfermo no había ya hierba alguna que sirviera para sanarle.

“Si pudiera engañar por una vez a la Muerte -pensó el médico-, estoy seguro de que no lo tomará a mal, ya que soy su ahijado, y hará la vista gorda; lo intentaré”.

Cogió al enfermo y lo colocó del revés, de tal manera que la Muerte pasó a estar a la cabeza del enfermo. Luego le dio la hierba y el rey se recuperó y sanó. La Muerte, sin embargo, fue a ver al médico, llevaba cara larga y de pocos amigos y, amenazándole con el dedo, dijo:

-Te has burlado de mí; por ahora te lo pasaré, porque eres mi ahijado, pero si te atreves otra vez, te agarraré por el cuello y te llevaré a ti conmigo.

Poco después, cayó gravemente enferma la hija del rey. Era su única hija, él lloraba día y noche, tanto que se le cegaron los ojos e hizo saber públicamente que quien la salvara de la muerte se convertiría en su marido y heredaría la corona. El médico, cuando llegó a la cama de la enferma, vio a la muerte a sus pies. Hubiera debido acordarse de la advertencia de su madrina, pero la gran belleza de la hija del rey y la felicidad de ser su marido le trastornó tanto que hizo caso omiso de sus pensamientos. No vio que la Muerte le lanzaba miradas furibundas, levantando la mano hacia arriba y amenazándole con el puño flaco; levantó a la enferma y le colocó la cabeza donde había tenido los pies. Le dio la hierba y pronto se colorearon sus mejillas y la vida volvió de nuevo.

La Muerte, cuando se vio engañada por segunda vez en lo que era su propiedad, se dirigió con grandes pasos hacia el médico y dijo:

-Estás perdido, ¡ahora te toca a ti!

Le cogió con su mano helada de forma tan fuerte que no pudo oponer resistencia y le llevó a una cueva subterránea. Entonces, vio cómo ardían miles y miles de luces en hileras interminables a la vista, unas grandes, otras medianas, otras pequeñas. Cada minuto se apagaban algunas y otras volvían a arder, de tal manera que las llamitas constantemente cambiantes parecían saltar de un lado a otro.

-¿Ves? -dijo la Muerte-. Estas son las luces de la vida de los hombres. Las grandes son de los niños, las medianas pertenecen a matrimonios en sus mejores años, las pequeñas pertenecen a los ancianos. Pero también, a menudo, niños y jóvenes tienen una pequeña luz.

-Muéstrame la luz de mi vida -dijo el médico, pensando que todavía era muy grande.

Pero la muerte señaló un pequeño cabito que amenazaba con apagarse y dijo:

-¿Ves? Esa es.

-¡Ay!, querida madrina -dijo el médico asustado-. Enciéndeme una nueva, hazlo por mí, para que pueda gozar de mi vida, ser rey y marido de la hermosa hija del rey.

-Yo no puedo -contestó la Muerte-. Antes tiene que apagarse una para que prenda una nueva.

-Coloca la antigua sobre una nueva, para que arda rápidamente cuando aquella se acabe -dijo el médico.

La muerte hizo como si quisiera cumplir su deseo; acercó una gran luz, pero como quería vengarse, intencionadamente se equivocó al colocarla y el cabito se cayó y se apagó. Rápidamente el médico se deslomó y fue a parar a los brazos de la muerte.