ESTAMPAS INOLVIDABLES…
“Muchos
años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía
había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el
hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava
construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un
lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo
era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas
había que señalarlas con el dedo".”
Estampas
inolvidables del libro cien años de soledad GGM.
Y COMO EL CORONEL AURELIANO BUENDÍA, TODOS TENEMOS ESTAMPAS
INOLVIDABLES…
De tu pueblo, tus padres, tus guías o maestros.
Dos de las mías estás ancladas al miedo y a la
inseguridad…
La
primera proviene de mi más tierna infancia, mis padres procrearon una familia
numerosa, por tanto… mi casa siempre parecía “estadio de futbol… después de un
gol” “todos gritábamos al mismo tiempo” Mi madre “la pobrecita” tenía un sueño,
y lo recitaba con suprema pasión y vehemencia. Ella decía: “Cuantas ganas tengo de irme a una
montaña lejana, donde no alcance a oír sus gritos.” Mis hermanos eran mayores y
no le creían pero yo que era pequeñita, me aterrorizaba el día que su sueño: “su
oasis de paz”, se hiciera realidad. Tarde comprendí: que era el sueño de madres
con muchos hijos.
La
segunda: la configuré, por la opinión de un exjefe cuando en una junta de
trabajo me dijo: “No Silvia… es como si yo quisiera que usted vendiera” con ese
comentario interpreté: “usted es buena para cobrar, pero eso de vender déjemelo
a mí, que soy envolvente, seductor… prometedor” y por esa estampa muchos años
me negué a expresar mi talento para vender.
Pero
no todas mis estampas están asociadas al miedo… las que enseguida les contaré 3
que están asociadas a la alegría, el gozo o la felicidad.
La primera se la escuché de un primo en unas
vacaciones:
-
¿sabes que prima…?
acabo de descubrir… que yo soy Dios.
-
Ahh primo, ¿o te
dio insolación?, o ya estás borrachito: ¿Por
qué dices eso? ¿Cómo que tú vas a ser Dios.?
-
Si prima, fíjate
mi esposa todos los días reza: “CON DIOS
ME ACUESTO… CON DIOS ME LEVANTO” Y pues ese soy yo...
Estampa
inolvidable de Gilberto Gallegos…
La
siguiente, me la regaló un amigo y compañero Networker, cierto día entré en la
sala de capacitación muy calladita para no interrupir su presentación, pero al
verme dibuja en su rostro una hermosa sonrisa, y con su voz cantarina me dijo: “Hay Silvita, cómo quieres que no te
salude, si cuando te veo… y me da tanto gusto… que parece que veo a Dios”
Estampa
inolvidable de José Cruz Martínez Acuña.
La
última la escuché en una sobremesa dominguera. Contó mi hermano que un anciano de
mi pueblo vagabundeaba para obtener su comida, era común que al
encontrarse mi hermano lo socorriera. Y
uno de esos días seguramente con mucha hambre le dijo: Hay Jacinto… “cuando te
veo… parece que veo un canasto de pan y una pesicola.”
Estampa
inolvidable de un filósofo de mi pueblo.
¿Y Tú… que guardas?
¿Cuáles
son esas imágenes que permanecen ahí agazapadas como centinelas custodiando tu
libertad o tu grandeza? o
¿Cuáles
son las palabras que al evocarlas provocan alegría y gozo a tu alma?
Los
líderes de opinión aseguran que para ser un líder exitoso… debes liderar a un
millón de personas. Yo no sé si esa cifra ¡sea exacta o no! Pero lo que sí sé, es que olvidaron añadir que lo que igualó el
liderazgo de Hitler y Gandhi. De Nelson Mandela y Napoleón Bonaparte, fueron
sus palabras. Discursos cargados de pasión y convicción.
Por
eso Yo soy Toastmaster y soy artífice de las palabras y orfebre de discursos. Porque
a mí los mejores regalos que me han dado no han sido bienes, bonos o viajes…
sino PALABRAS… Palabras atrevidas y poderosas como: “YO SOY DIOS Y TE AMO” o “TU
ERES DIOS Y POR ESO… por eso TE AMO…”
