jueves, 28 de octubre de 2021

ESTAMPAS INOLVIDABLES

 



ESTAMPAS INOLVIDABLES…

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo".”

Estampas inolvidables del libro cien años de soledad GGM.

 

Y COMO EL CORONEL AURELIANO BUENDÍA, TODOS TENEMOS ESTAMPAS INOLVIDABLES…

De tu pueblo, tus padres, tus guías o maestros.

Dos de las mías estás ancladas al miedo y a la inseguridad…

La primera proviene de mi más tierna infancia, mis padres procrearon una familia numerosa, por tanto… mi casa siempre parecía “estadio de futbol… después de un gol” “todos gritábamos al mismo tiempo” Mi madre “la pobrecita” tenía un sueño, y lo recitaba con suprema pasión y vehemencia.  Ella decía: “Cuantas ganas tengo de irme a una montaña lejana, donde no alcance a oír sus gritos.” Mis hermanos eran mayores y no le creían pero yo que era pequeñita, me aterrorizaba el día que su sueño: “su oasis de paz”, se hiciera realidad. Tarde comprendí: que era el sueño de madres con muchos hijos.

 

La segunda: la configuré, por la opinión de un exjefe cuando en una junta de trabajo me dijo: “No Silvia… es como si yo quisiera que usted vendiera” con ese comentario interpreté: “usted es buena para cobrar, pero eso de vender déjemelo a mí, que soy envolvente, seductor… prometedor” y por esa estampa muchos años me negué a expresar mi talento para vender.

 

Pero no todas mis estampas están asociadas al miedo… las que enseguida les contaré 3 que están asociadas a la alegría, el gozo o la felicidad.

La primera se la escuché de un primo en unas vacaciones:

-      ¿sabes que prima…? acabo de descubrir… que yo soy Dios.

-      Ahh primo, ¿o te dio insolación?, o ya estás borrachito:  ¿Por qué dices eso? ¿Cómo que tú vas a ser Dios.?

-      Si prima, fíjate mi esposa todos los días reza:  “CON DIOS ME ACUESTO… CON DIOS ME LEVANTO” Y pues ese soy yo...

Estampa inolvidable de Gilberto Gallegos…

 

La siguiente, me la regaló un amigo y compañero Networker, cierto día entré en la sala de capacitación muy calladita para no interrupir su presentación, pero al verme dibuja en su rostro una hermosa sonrisa, y con su voz cantarina  me dijo: “Hay Silvita, cómo quieres que no te salude, si cuando te veo… y me da tanto gusto… que parece que veo a Dios”

Estampa inolvidable de José Cruz Martínez Acuña.

 

La última la escuché en una sobremesa dominguera. Contó mi hermano que un anciano de mi pueblo vagabundeaba para obtener su comida, era común que al encontrarse  mi hermano lo socorriera. Y uno de esos días seguramente con mucha hambre le dijo: Hay Jacinto… “cuando te veo… parece que veo un canasto de pan y una pesicola.”

Estampa inolvidable de un filósofo de mi pueblo.

 

¿Y Tú… que guardas?

¿Cuáles son esas imágenes que permanecen ahí agazapadas como centinelas custodiando tu libertad o tu grandeza? o 

¿Cuáles son las palabras que al evocarlas provocan alegría y gozo a tu alma?

 

Los líderes de opinión aseguran que para ser un líder exitoso… debes liderar a un millón de personas. Yo no sé si esa cifra ¡sea exacta o no! Pero lo que sí sé,  es que olvidaron añadir que lo que igualó el liderazgo de Hitler y Gandhi. De Nelson Mandela y Napoleón Bonaparte, fueron sus palabras. Discursos cargados de pasión y convicción.

 

Por eso Yo soy Toastmaster y soy artífice de las palabras y orfebre de discursos. Porque a mí los mejores regalos que me han dado no han sido bienes, bonos o viajes… sino PALABRAS… Palabras atrevidas y poderosas como: “YO SOY DIOS Y TE AMO” o “TU ERES DIOS Y POR ESO… por eso TE AMO…”

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