martes, 16 de agosto de 2016

PROYECTO # 7 CC EVA, MARIA Y NOSOTRAS - EL ETERNO FEMENINO

San Juan Crisostomo decía: “Cuando la primera mujer habló: provocó el pecado original. Y San Ambrosio concluía: “Si a la mujer se le permite hablar de nuevo; volverá a traer la ruina al hombre”.
v  La iglesia católica le prohíbe la palabra.
v  Los fundamentalistas musulmanes les mutilan en sexo y les tapan la cara.
v  Los judíos muy ortodoxos empiezan el día agradeciendo: “Gracias Señor por no haberme hecho mujer”.
v   
Ø  Saben coser, Saben bordar, Saben sufrir y cocinar.
Ø  Hijas obedientes, Madres abnegadas, Esposas resignadas.

Hoy voy a contarles diversas historias de mujeres que no  coinciden con este identikit.

Si Eva hubiera escrito el Génesis,
Eva hubiera puesto algunos puntos sobres las “ies”.

Hubiera aclarado que ella no nació de ninguna costilla...
Que no conoció a ninguna serpiente…
Que no ofreció nunca ninguna manzana a nadie…
Y que nadie le dijo “que parirá con dolor”
Y tu marido te dominará!!!


Y que todo eso… diría Eva… “No son más que calumnias que Adán contó a la prensa.”

Poco antes de que se pusiera en marcha esta prohibición contra las hijas de Eva, hubo una monja llamada Hildegarda que dirigó un convento y que creó una música litúrgica bellísima, escrita para ser cantada por mujeres.

Y que fueron traidoramente entonadas por hombres porque las mujeres no podían cantarlas. Hildegarda decía y sabía lo que decía “que la sangre de veras sucia no es la sangre de la menstruación sino la sangre de las guerras”

Cuatro siglos después Teresa se había convertido ya en símbolo de la cristiandad, en un modelo de la mujer Ibérica, Santa Teresa, ejemplo de virtud y sus pedazos andaban por todas partes, Franco en su larguísima agonía tuvo un brazo de Teresa en su mesita de luz para que lo ayudara a pelear contra el diablo y defenderse de sus tentaciones, y varios pedazos de la pobre fueron a parar a distintos destinos, incluido un pie que está todavía en Roma.

No había hombre que pudiera con Juana, ni en el arado ni en la espada.  Lanza en mano luchó a caballo contra los soldados ingleses; fue invencible, hasta que fue vencida. Los ingleses la hicieron prisionera y decidieron que los franceses se hicieran cargo de esta loca.

Por Francia y por Dios se había batido, y los funcionarios del rey de Francia y los funcionarios de Dios se encargaron de mandarla a la hoguera.

Ella, rapada, encadenada, no tuvo abogados, pero los jueces, el fiscal, los expertos de la inquisición, los obispos, los priores, los canónigos, los notarios y los testigos coincidieron todos sin excepción que Juana de Arco, la acusada era: Cismática,  Apóstata,  Mentirosa,  Adivinadora,  Sospechosa de Herejía,  Errante en la Fe y Blasfemadora de Dios y de los Santos.

Tenía 19 años cuando la ataron a un palo en la plaza del mercado y el verdugo encendió la leña.

Después pasó el tiempo y su patria y su iglesia que la habían asado viva, la convirtieron en heroína y Santa. Símbolo de Francia… Emblema de la Cristiandad…
 MADRES… PLAZA MAYO. ARGENTINA
Ocurrió el último jueves de abril de 1977, las madres comenzaban a dar su primera vuelta A LA PLAZA DE MAYO, los dictadores todopoderosos las observaban desde los ventanales de la casa de gobierno.

¿Quién son? preguntó el general, ministro del interior, dueño de la vida y de la muerte de todos los habitantes de ese país, “unas pocas viejas locas” contestó un oficialito… “ESAS VIEJAS LOCAS” ahí nacían las madres de la plaza de mayo, hartas de soportar vejaciones humillantes, hartas del sadismo a que eran sometidas en el intento de averiguar el destino de sus hijos desaparecidos.

Hoy las respeta el mundo entero, solo con su coraje derrotaron a los poderosos verdugos, a la sociedad corrupta y a todos los que se lavaron las manos ante tanta tragedia.

Ahí nace el pañuelo blanco sobre las cabezas de las madres rebeldes, aquí nace el símbolo de las madres de hijos rebeldes.

La dictadura especuló con que haciendo desparecer a Azucena a Mary y a Esther las iban a  espantar como a palomas, pero las palomas siempre vuelven.

Las madres podrán desaparecer físicamente algún día, podrán morirse, pero fueron, son y serán indetenibles.

Los generosos las admiran, las aplauden las acompañan, los cobardes agachan la cabeza, miran el suelo y se espantan.

Son las madres de la utopía, son las madres del sueño más hermoso de todos los sueños.

Las guerras de las mujeres no son en nombre de la patria, ni para anexarnos el territorio del vecino, ni combatimos por mercados extranjeros en costas remotas, Nosotras no queremos ser ni opresoras ni oprimidas, La revolución de las mujeres es la última de todas las revoluciones, es la revolución de la conciencia...

Fuentes:

Miguel Angel Sola. Madres Coraje.

Eduardo Galeano. Madres Coraje.





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