San Juan Crisostomo decía: “Cuando la primera mujer habló: provocó el
pecado original. Y San Ambrosio concluía: “Si a la mujer se le permite hablar
de nuevo; volverá a traer la ruina al hombre”.
v
La iglesia católica le prohíbe la palabra.
v
Los fundamentalistas musulmanes les mutilan en sexo
y les tapan la cara.
v
Los judíos muy ortodoxos empiezan el día
agradeciendo: “Gracias Señor por no haberme hecho mujer”.
v
Ø
Saben coser, Saben bordar, Saben sufrir y cocinar.
Ø
Hijas obedientes, Madres abnegadas, Esposas
resignadas.
Hoy voy a contarles diversas historias de mujeres que no coinciden con este identikit.
Si Eva hubiera escrito el Génesis,
Eva hubiera puesto algunos puntos sobres las “ies”.
Hubiera aclarado que ella no nació de ninguna
costilla...
Que no conoció a ninguna serpiente…
Que no ofreció nunca ninguna manzana a nadie…
Y que nadie le dijo “que parirá con dolor”
Y tu marido te dominará!!!
Y que todo eso… diría Eva… “No son más que
calumnias que Adán contó a la prensa.”
Poco antes de que se pusiera en marcha esta
prohibición contra las hijas de Eva, hubo una monja llamada Hildegarda que
dirigó un convento y que creó una música litúrgica bellísima, escrita para ser
cantada por mujeres.
Y que fueron traidoramente entonadas por
hombres porque las mujeres no podían cantarlas. Hildegarda decía y sabía lo que
decía “que la sangre de veras sucia no es la sangre de la menstruación sino la
sangre de las guerras”
Cuatro siglos después Teresa se había
convertido ya en símbolo de la cristiandad, en un modelo de la mujer Ibérica,
Santa Teresa, ejemplo de virtud y sus pedazos andaban por todas partes, Franco
en su larguísima agonía tuvo un brazo de Teresa en su mesita de luz para que lo
ayudara a pelear contra el diablo y defenderse de sus tentaciones, y varios
pedazos de la pobre fueron a parar a distintos destinos, incluido un pie que
está todavía en Roma.
No había hombre que pudiera con Juana, ni en el
arado ni en la espada. Lanza en mano luchó
a caballo contra los soldados ingleses; fue invencible, hasta que fue vencida. Los
ingleses la hicieron prisionera y decidieron que los franceses se hicieran
cargo de esta loca.
Por Francia y por Dios se había batido, y los
funcionarios del rey de Francia y los funcionarios de Dios se encargaron de
mandarla a la hoguera.
Ella, rapada, encadenada, no tuvo abogados,
pero los jueces, el fiscal, los expertos de la inquisición, los obispos, los
priores, los canónigos, los notarios y los testigos coincidieron todos sin
excepción que Juana de Arco, la acusada era: Cismática, Apóstata, Mentirosa, Adivinadora, Sospechosa de Herejía, Errante en la Fe y Blasfemadora de Dios y de
los Santos.
Tenía 19 años cuando la ataron a un palo en la
plaza del mercado y el verdugo encendió la leña.
Después pasó el tiempo y su patria y su iglesia
que la habían asado viva, la convirtieron en heroína y Santa. Símbolo de
Francia… Emblema de la Cristiandad…
MADRES… PLAZA MAYO. ARGENTINA
Ocurrió el
último jueves de abril de 1977, las madres comenzaban a dar su primera vuelta A
LA PLAZA DE MAYO, los dictadores todopoderosos las observaban desde los
ventanales de la casa de gobierno.
¿Quién
son? preguntó el general, ministro del interior, dueño de la vida y de la
muerte de todos los habitantes de ese país, “unas pocas viejas locas” contestó
un oficialito… “ESAS VIEJAS LOCAS” ahí nacían las madres de la plaza de mayo,
hartas de soportar vejaciones humillantes, hartas del sadismo a que eran
sometidas en el intento de averiguar el destino de sus hijos desaparecidos.
Hoy las
respeta el mundo entero, solo con su coraje derrotaron a los poderosos
verdugos, a la sociedad corrupta y a todos los que se lavaron las manos ante
tanta tragedia.
Ahí nace
el pañuelo blanco sobre las cabezas de las madres rebeldes, aquí nace el
símbolo de las madres de hijos rebeldes.
La dictadura
especuló con que haciendo desparecer a Azucena a Mary y a Esther las iban a espantar como a palomas, pero las palomas
siempre vuelven.
Las madres
podrán desaparecer físicamente algún día, podrán morirse, pero fueron, son y
serán indetenibles.
Los
generosos las admiran, las aplauden las acompañan, los cobardes agachan la
cabeza, miran el suelo y se espantan.
Son las
madres de la utopía, son las madres del sueño más hermoso de todos los sueños.
Las
guerras de las mujeres no son en nombre de la patria, ni para anexarnos el
territorio del vecino, ni combatimos por mercados extranjeros en costas
remotas, Nosotras no queremos ser ni opresoras ni oprimidas, La revolución de
las mujeres es la última de todas las revoluciones, es la revolución de la conciencia...
Fuentes:
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